ocho argumentos para dejar a tu chulo

Aunque tu chulo te zarandee en el coche con una agarrrrrrada, que se muevan los dados que llevas colgando del retrovisor al mismo ritmo que tus ayes,  y aunque estos los cuentes por más de 500, las mismas veces que te movió a empellones, asintiendo con la cabeza el perrito de la trasera,  si luego te chuleó, no te quería.

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